[ coaching ]

De forma natural e instintiva, todos los seres humanos enganchamos nuestros propios sentimientos con aquellos de las personas con que entramos en comunicación. Estamos contentos cuando otros están contentos; serios si todo el mundo está serio, y llegamos a las lágrimas cuando vemos a alguien quebrarse bajo el peso de sus propias lágrimas. Esto es gracias a nuestras neuronas espejo.

¿Quieres que tu público llore? – llora. ¿Quieres que tu público ría? – Ríe.

¿Quieres que tu público se enoje? – Enójate. ¿Quieres que tu público sienta? – Siente. Esto es muy sencillo si las cosas que dices son ciertas e importantes para ti. Es, en cambio, dificilísimo si estás mintiendo o diciendo cosas que no son relevantes para ti.

Es imposible convencer si no estás convencido, o transmitir sentimientos que no existen. Utiliza el efecto espejo para transmitir la pasión por tu tema y para sincronizar tus emociones con tu propia audiencia hasta lograr un máximo impacto.